Un analista estima que Samsung abandonará el mercado de móviles en 2020

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Durante los últimos años dos marcas se han disputado el mercado de los móviles, la estadounidense Apple y la surcoreana Samsung. Compararlas puede resultar desequilibrado o injusto por la distinta aproximación al mercado que ambas han efectuado, pero un concienzudo análisis estima que a pesar de la posición de dominio de Samsung su presencia en el mercado de los móviles podría tener un fecha de caducidad a cinco años vista.

Apple pone todos sus esfuerzos en un único terminal que actualiza cada año y renueva de forma más profunda cada dos años. Samsung en cambio mantienen un catálogo de lo más variopinto tratando de cubrir todos los gustos, presupuestos y necesidades posibles.

A pesar de que los surcoreanos venden muchísimas más unidades son los estadounidenses quienes acaparan una mayor cuota de beneficios por el elevado margen de sus terminales. Mientras las ventas de Samsung se han estancado y han comenzado a descender, lo que en la opinión de un analista tecnológico podría llevar a la empresa a abandonar el mercado de telefonía móvil en un plazo de cinco años.

La razón de fondo es que Samsung, que comenzó a fabricar teléfonos móviles en 1993 y smartphones en 2001, no es propietaria del sistema operativo de sus dispositivos móviles y ello le impide evitar que otros fabricantes ofrezcan terminales competitivos en prestaciones a precios tan inferiores que le perjudicarían en caso de tratar de contrarrestarles en cuota de mercado. Sabedores de esa cuestión esto explica los intentos (infructuosos) de la empresa por desarrollar Tizen como SO propio.

Así la lucha es feroz en el segmento de gama media-baja con marcas chinas como Huawei y Xiaomi ofretando terminales de cada vez mayor calidad para precios cada vez más asequibles. Una conflagración de la que Samsung sólo puede salir escaldadado. Justo lo que le está sucediendo, al no poder mantener sus márgenes al ofrecer móviles alternativos.

Otro elemento que perjudica seriamente la estrategia comercial de Samsung es precisamente la gran variedad de su catálogo. Docenas de dispositivos que requieren de la multiplicación de esfuerzos para el diseño y fabricación de componentes diferentes para casi cada uno de ellos, por no hablar de la pesadilla que debe ser gestionar las diversas actualizaciones y certificaciones tanto con fabricantes de componentes como con operadores de telefonía. Enfrente Apple tiene (por resumir) un único terminal al que dedicar todos sus esfuerzos durante un año antes de pasar a mejorarlo con vistas al año siguiente tras lo que toca dar forma a una nueva generación que lo evolucione.

En cierto modo Samsung corre el riesgo de vivir la misma experiencia que perjudicó a Nokia en su momento de máxima popularidad con un catálogo casi inabarcable de decenas de terminales distintos, con diferentes carcasa, tamaños de pantalla, prestaciones, componentes… Una atomización de la oferta que lleva irremisiblemente a la caída de ventas por la mera autocompetencia… por no hablar del problema que suele suponer para el potencial cliente enfrentarse a una variedad tal de mareantes opciones que termine insatisfecho pensando a posteriori que tal vez no optó por la mejor decisión.

Por si esto fuera poco y pese a disponer de una gama tan extensa, Samsung no está logrando ni mantener una presencia firme en los terminales premium (donde es innegable el triunfo del iPhone de Apple) ni en los sectores medio y bajo, donde la ya mencionada competencia china le lleva mucha ventaja en todos los aspectos, especialmente en el precio, por lo que la marca surcoreana se está quedando en una peligrosa tierra de nadie que ya lleva unos meses afectando a sus ventas pero que en los próximos años y en una curva de acceso a terminales móviles que sólo va a poder crecer con la entrada en acción de los mercados emergentes (esencialmente China e India) limita mucho el margen de maniobra de que dispone Samsung.

De ahí ese aventurado pero quizá no demasiado disparatado análisis que dibuja un panorama en el que dentro de cinco años Samsung no habría tenido otra opción que abandonar el campo de la telefonía móvil.

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