Se entrevista a sí mismo… 38 años después

selfinterview

¿Qué le preguntarías a tu yo del futuro? ¿Cómo aconsejarías a tu yo del pasado? No es sencillo hacerlo pero hay quien lo ha conseguido. El resultado es el vídeo que te mostramos a continuación, una curiosa conversación entre una misma persona "desdoblándose" entre el momento en que tenía 18 años y el momento en que tiene 56 años gracias a la magia de la edición y el montaje de vídeo.

Cuando Stoney Emshwiller tenía 18 años se le ocurrió una brillante idea: entrevistarse a sí mismo. Pero con un interesante añadido (que además añadía un magnífico reto): preguntar con 18 años y responder… ¡con 56 años!

Pero con 56 años reales, nada de maquillaje ni trucos baratos. La gracia de la entrevista estaba en aguardar los 38 años que separaban ambas edades para completar la conversación. Y así lo ha hecho.

Casi cuatro décadas después Stoney se ha sentado con un atuendo similar al que vestía en 1977, cuando tuvo lugar la primera parte de esta entrevista que sólo se ha completado con el transcurso del tiempo… por no hablar de la colaboración de la voluntad, la paciencia… y la mesa de montaje para conseguir que lo grabado en 1977 y en 2015 consigan formar un todo.

Grabando un buen número de preguntas y comentarios, el Stoney de 18 años dejó una buena cantidad de material esperando el momento en que el Stoney de 56 años completase la tarea, parte de la cual puede verse en el vídeo que mostramos a continuación, que contiene diálogos realmente divertidos:

-No esperaba en absoluto que tuvieses este aspecto.

-Soy viejo, gordo… y estás pensando que soy inferior a ti… y no lo soy.

-¿Estás casado?

-Sí, felizmente casado, te enseñaré algunas fotos… (saca del bolsillo un móvil). Oh, esto te va a encantar, es como esos intercomunicadores de Star Trek.

También hay otros momentos intensamente tiernos y emotivos, cuando el Stoney de 56 años le aconseja a su contrapartida de 18 años que pase más tiempo con su padre, lo que afecta profundamente al joven.

Incluso hay momentos para un cierto conflicto cuando el actual Stoney le dice a su yo del pasado, con cierta irritación, que no ha conseguido todo lo que soñó que podría llegar a ser, casi gritándole que no tiene que vivir sus sueños del pasado. El título no podía ser más acertado y descriptivo: “Later that same life” (“Más tarde en esa misma vida”).

Una pena que no se nos ocurriera algo así hace unas décadas. Especialmente digno de mención es la imaginación que tuvo Stoney a sus 18 años no solo para idear el proyecto sino para dejar grabada la suficiente cantidad de material y la suficiente variedad de expresiones, respuestas, reacciones… para que 38 años después el resultado sea tan impresionante y convincente.

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