Consiguen enfriar agua con un láser

laser agua

Asociamos un láser con el calor y pensamos que aplicarlo sobre una superficie tendrá como consecuencia una quemadora. Pero un grupo de  investigadores ha conseguido emplear la emisión de luz concentrada para enfriar el agua.

Un láser que enfría en lugar de quemar. Ese es el logro conseguido por un grupo de investigadores de la Universidad de Washington capaz de hacer descender la temperatura de una muestra de agua nada menos que 36º.

Pero no se trata de un láser cualquiera sino de un láser de infrarrojos que curiosamente funciona a la inversa que cualquier otro tipo de rayo láser. Para el experimento se empleó una suerte de microscópico rayo tractor (sí, como en “Star Wars”) para estabilizar una nanopartícula de cristal en suspensión en el agua. Esa nano partícula recibió la iluminación del láser infrarrojo. El cristal produjo un resplandor de alta energía, mayor que la luz que puede absorber el cristal de forma natural de manera que el resultado es que dicho resplandor luminoso aleja el calor del cristal y del agua que lo rodea.

Ese intercambio de temperatura es el que genera el enfriamiento deseado.

Como sucede en la gran mayoría de los experimentos conseguir este resultado ha sido de todo menos barato y sencillo, por lo que no deberíamos empezar todavía a hacer cola en la tienda de enfriadores instantáneos de cerveza por láser, pero evidentemente el siguiente paso es abaratarlo, hacerlo energéticamente más eficiente de lo que ha sido el experimento que ha requerido enormes cantidades de energía para obtener tan espectacular resultado… y sobre todo miniaturizar la maquinaria necesaria para conseguir este enfriamiento por láser.

Las aplicaciones no se limitarán, el día que esta tecnología se convierta en algo más que un espectacular experimento de laboratorio, a enfriar refrescos sino que la refrigeración por láser, convenientemente miniaturizada, puede suponer una nueva generación de equipamiento informático, multiplicando las prestaciones de los equipos.

Otra opción es aplicar la tecnología a las células para ralentizar su movimiento y estudiarlas como nunca antes fue posible… las posibilidades son infinitas, pero no las vamos a conocer mañana.

 

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