SpaceX logra enviar un cohete a la órbita terrestre y traerlo de vuelta con aterrizaje controlado

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Se trata del primer vuelo de ida y vuelta de un cohete que tras una revisión podrá volver a ser enviado al espacio. La empresa fundada por Elon Musk (fundador también de Tesla Motors) consigue así su primer éxito completo para su programa de cohetes reutilizables.

Se trata de un importante avance en la explotación privada del espacio, al tratarse de una empresa no dependiente de la Administración,  más allá de que ha ganado el concurso convocado por la NASA para suministrar este tipo de cohetes reutilizables que sirven para aprovisionar a la Estación Espacial Internacional.

El cohete despegó en la noche del lunes y ocho minutos después la primera fase del cohete, tras haber alcanzado una altura orbital, inició la reentrada de forma controlada hasta posarse con acierto en el lugar destinado al aterrizaje.

Hasta ahora el procedimiento habitual es que los cohetes, una vez impulsados hacia la órbita los módulos de carga, simplemente caen al mar, siendo irrecuperables. Los dos primeros intentos de SpaceX fueron exitosos en cuanto al regreso desde las capas exteriores de nuestra atmósfera al punto fijado de aterrizaje, en sendas barcazas, pero la última fase no culminaba satisfactoriamente al volcar en el último instante el cohete.

No ha sucedido así en esta ocasión, al tener lugar un aterrizaje perfecto del cohete.

Hace tan solo cinco años era completamente impensable el concepto de cohete reutilizable y era utópico hablar de aterrizaje controlado de un cohete de tipo orbital, capaz de enviar carga (o pasajeros) a la órbita terrestre (a diversas alturas, entre cientos de kilómetros o decenas de miles de kilómetros), pero la exitosa prueba de SpaceX abre de par en par las puertas a esta nueva era de la exploración espacial.

El empleo de cohetes reutilizables supondrá una drástica reducción de los costes de las misiones espaciales, lo que sin duda provocará una ampliación de la utilización científica y comercial del espacio a unos costes razonables.

Cabe por último recordar que el pasado mes la empresa Blue Origin, perteneciente a Jeff Bezos (fundador de Amazon) fue pionera en lograr un aterrizaje controlado de un cohete aunque hay que especificar que en este caso la altura alcanzada fue mucho menor, no llegando al espacio, por lo que también era más sencillo lograr que el cohete se posase suave y controladamente en la pista de aterrizaje.

Ahora SpaceX tiene que culminar el reto revisando el cohete recién aterrizado, reacondicionándolo para volver a enviarlo de nuevo al espacio… y que de nuevo aterrice de forma controlada.

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