Amnistía Internacional acusa a las grandes marcas tecnológicas de valerse del trabajo infantil en las minas

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No de forma directa puesto que las empresas mencionadas en el informe (Apple, Samsung, Sony...) no se dedican a la explotación minera en el Congo, pero sí se las acusa de no llevar a cabo las medidas adecuadas para comprobar que sus proveedores de minerales no se valen de niños trabajadores.

En un reciente informe la organización Amnistía Internacional acusa de forma genérica a la industria tecnológica de “hacer la vista gorda” ante el empleo de niños en la extracción de coltán y cobalto en el Congo. El valioso mineral compuesto por colombita y tantalita, es conocido por ser imprescindible en los dispositivos electrónicos pero también por ser el Congo el lugar del mundo donde se extrae de forma masiva.

La presencia de ese mineral junto con las trazas de sales de cobalto presentes en las baterías de iones de litio apuntan al país africano donde las explotaciones mineras son conocidas por emplear a niños en las penosas labores de extracción.

En el caso de la extracción del cobalto Amnistía Internacional ha podido comprobar cómo el producto extraído de la tierra termina en manos de únicamente tres empresas de fabricación de componentes para baterías que son las que venden el mismo a los fabricantes que trabajan en China y Corea del Sur para Apple, Microsoft, Samsung, Sony… pero también, y dada la importancia que está adquiriendo en los últimos años el automóvil eléctrico, para marcas del sector como Daimler o Volkswagen.

Tras contactar con 16 multinacionales que aparecen en la lista de clientes del proveedor del mineral Huayou Cobalt, que sería la raíz del problema, un tercio de estas grandes empresas negaron que ese fuese su proveedor mientras que otro tanto afirmaron que investigarían la cuestión. Por otra parte no sirve de nada que estas empresas se comprometan a una política de tolerancia cero con el trabajo infantil si posteriormente no comprueban de manera efectiva si sus suministradores incurren en esas prácticas.

La mirada vuelta hacia otro lado no difiere demasiado de la nuestra como consumidores, puesto que ni las grandes empresas ni nosotros tenemos conciencia de las condiciones en las que se extraen las materias primas que terminan conformando nuestros dispositivos móviles y quizá al igual que ha sucedido en otros campos sea el momento de exigir que los fabricantes se comprometan a eliminar los suministradores que obtengan estos minerales de empresas sobre las que se tiene constancia de que emplean trabajadores infantiles.

Se estima que durante 2014 hasta 40.000 niños trabajaban en las minas del Congo, con extenuantes jornadas de 12 horas tras las que reciben un salario de entre $1 y $2.

En el caso del cobalto, al no existir una regulación internacional sobre su comercio, no se le aplica la misma normativa que en el caso del oro, el coltán, el tunsgsteno y otros minerales, lo que no hace sino complicar una posible solución al problema.

 

 

 

 

 

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