El CEO de Twitter insiste en que no van a convertir tu TL en Facebook

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En las últimas semanas son insistentes los rumores sobre una hipotética reformulación del modo en que la red social de microblogging mostraría los tuits de sus usuarios, alterando el actual formato cronológico inverso pudiendo introducir un algoritmo que modificaría este orden. El consejero delegado de Twitter insiste en que esto no va a ser así para tratar de tranquilizar a los tuiteros, no muy proclives a modificaciones de este tipo.

Muchos creen que se alteraría la naturaleza de Twitter de añadir determinados cambios que desvirtuarían lo que para muchos resulta una seña de identidad casi innegociable.

Así modificar la manera en la que se muestran las publicaciones en orden inverso a como las hemos tuiteado o ampliar el número de caracteres disponibles son tomadas casi como una afrenta por algunos usuarios, y tanta controversia se ha ido generando que el propio consejero delegado de Twitter, Jack Dorsey, ha empleado su propia cuenta de la red social para tranquilizar a los tuiteros que se temen que todo se convierta en un nuevo Facebook.

Los rumores, desmentidos por Dorsey, apuntaban a la aplicación de un algoritmo que permitiría reordenar los tuits primando la relevancia de los mismos en lugar de apostar por un orden cronológico inverso puro como sucede en la actualidad.

El propósito detrás de la utilización de es algoritmo buscaría emular la mecánica de publicación de Facebook, que trata de averiguar los intereses del usuario para ofrecerle los contenidos que más puedan satisfacerle haciendo una selección personalizada de los mismos.

Lo cierto es que una de las señas de identidad de Twitter, apreciada por muchos de sus usuarios, se basa precisamente en el respeto a ese orden cronológico inverso que permite que los últimos contenidos publicados sean los que primero aparezcan al acceder. La valoración de la inmediatez resulta esencial en usuarios que buscan la información que se difunde de manera casi simultánea a la producción del hecho sobre el que se tuitea, añadiendo además el factor de permitir comprobar quién fue el primero en tuitear sobre cualquier materia.

El conflicto está servido porque la curva de crecimiento prácticamente plana de Twitter en los últimos tiempos podría indicar que se habría alcanzado a la mayor parte de usuarios interesados en este tipo de presentación del contenido mientras que se quedarían fuera aquellos potenciales usuarios que sí apreciarían ese orden que valora los contenidos por su relevancia.

La cuestión es si Twitter podría recuperarse de la delicada posición económica en la que se encuentra tratando de modificar su propia naturaleza para atraer a usuarios más convencionales arriesgándose por el camino a perder a los fieles al modelo actual… o será mejor dejarlo todo como está.

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