Lockheed Martin gana el concurso de la NASA para construir el nuevo “Concorde silencioso”

supersónico

La empresa estadounidense se hace así con la posibilidad de volver a unir ambos lados del Atlántico en un tiempo récord al tratarse de un avión supersónico que, a diferencia de lo habitual, no produciría el ruido objeto de innumerables quejas del avión que dejó de ofrecer sus servicios hace más de una década.

Viajar de Londres o París a Nueva York en cuatro horas fue un lujo que sólo estuvo al alcance de unos pocos afortunados (y adinerados) pasajeros del mítico Concorde, capaz de romper la barrera del sonido, lo que ocasionaba además de su inusual velocidad una gran número de quejas por el gran ruido que provocaba tanto al despegar como al aterrizar, por no hablar del habitual estallido asociado al momento en que el avión rompe la barrera del sonido.

Este contrato que acaba de ganar Lockheed Martin supone la construcción de un prototipo denominado X-plane que se caracterizaría precisamente por ser lo más silencioso posible, además de mejorar la seguridad y le ecología. De hecho en el pliego de condiciones que se le exigen a los potenciales fabricantes se hacía hincapié en la cuestión de la limitación del sonido que emitiría este avión supersónico, tanto en despegue y aterrizaje como durante el vuelo, y especialmente en el momento de romper la barrera del sonido.

El contrato, por valor de 20 millones de dólares, permitirá a Lockheed Martin construir durante el próximo año y medio un prototipo de avión supersónico que recibe el nombre de QUESST (Tecnología Supersónica Silenciosa, por sus siglas en inglés), dentro del plan que tiene la NASA para reducir el combustible, las emisiones y el ruido producido por los aviones merced a la innovación en el diseño de estos así como el avance de las tecnologías de propulsión y los nuevos materiales.

Dicho plan recibe el nombre de Nuevos Horizontes de la Aviación y si bien no vamos a poder subirnos a corto plazo a uno de estos aparatos en vuelos comerciales sí que se trata de un primer paso para que en unas décadas, con suerte, estas innovaciones lleguen a implantarse ampliamente en la aviación comercial.

 

Tags :