Tinta capacitiva: el secreto para saltarse la seguridad biométrica mediante reconocimiento de huella dactilar

huella

Hecha la ley, hecha la trampa y desarrollada una tecnología de seguridad biométrica ha faltado tiempo (bueno, han tardado lo suyo, tampoco es que haya sido inmediato) para que alguien desarrolle el método de burlar los sistemas de reconocimiento de huella dactilar.

Y en este caso parece que no es demasiado caro, aunque sí encierra algo de complejidad.

Los investigadores Kai Chao y Anil K. Jain han explicado al mundo su método de bajo coste (con un presupuesto que no llega a los $500) para escanear una huella dactilar y generar una réplica completamente funcional con tinta conductiva, mediante una impresora de inyección de tinta normal y corriente. Y en solo 15 minutos.

Además del popular sensor biométrico TouchID incorporado en los iPhone desde el modelo 5S son cada vez más los terminales que añaden un sensor de huella dactilar, por lo que cada vez se convierte en más habitual el recurrir al reconocimiento de las líneas de las yemas de nuestros dedos para reconocer nuestra identidad.

Este método tampoco convierte a nuestros dispositivos móviles en reductos inexpugnables a los que nadie sino nosotros puede acceder. De hecho hace más de una década que existe el “truco” para engañar a los sensores de huella dactilar de emplear para “copiar” la huella del usuario algo tan sencillo como los famosos caramelos de gominola con forma de osito, por su capacidad para adoptar los pliegues de los dedos, pudiendo tomarse los mismos a modo de copia de algunas superficies.

Pero el método de Chao y Jain es algo más complicado (también bastante más efectivo), puesto que tras esa captura de la huella dactilar se imprime empleando tinta conductiva (es decir, transmite la corriente eléctrica y el calor recibidos). Esto permitirá que al aplicar esa superficie con la huella impresa el sensor por un lado detectará las curvas intrínscas a la huella dactilar pero además las propiedades conductoras de la tinta conductiva trasladan al sensor la apariencia de que se trata de un dedo “vivo”.

Parece la receta para el crimen perfecto pero es más bien lo contrario, por lo que en realidad la difusión de este hallazgo está más bien destinada a que los responsables de la seguridad biométrica, a fin de que mejoren sus técnicas.

 

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