RoboRace: la F1 del futuro con automóviles sin conductor

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Es posible que no esté demasiado lejano el día en que nos sentemos a ver emisiones televisivas de competiciones de velocidad en los que los raudos bólidos no lleven un piloto en su interior sino que el vehículo necesite de un conductor a bordo... ni fuera de la pista. Imaginemos una competición de radio control... pero en grande y sin un piloto al volante.

Será un espectacular complemento a la ya de por sí atractiva Formula E, la competición de bólidos de propulsión eléctrica que discurre por circuitos urbanos, y para añadir el detalle estético que podía faltar el diseñador de estos automóviles de conducción autónoma es Daniel Simon, el padre de los célebres vehículos que aparecían en la película “TRON: Legacy”, especialmente las impactantes motos.

En este caso y con unas líneas maestras claramente identificables con las mencionadas motos se ha ideado un vehículo de cuatro ruedas capaces de resultar competitivos, aerodinámicos y especialmente y gracias a un buen número de sensores y a la debida programación se trataría de automóviles autónomos, capaces de aprovechar las oportunidades que supone no llevar un piloto dentro, tanto por la cuestión relativa al diseño exterior como por su propia estructura interna.

Ya no será necesario que el diseño obedezca como premisa principal a la necesidad de protección del piloto, con lo que como se aprecia en la imagen que acompañamos el resultado es completamente inusual, especialmente en la parte en la que habitualmente iría situado el piloto, que ve así significativamente reducido su tamaño.

A cambio se aumenta la superficie susceptible de acoger publicidad, con lo que queda más espacio para los anunciantes que son quienes en definitiva pagan la fiesta.

Los automóviles autónomos que participarán en la competición RoboRace alcanzarán una velocidad de unos 280 km/h aunque con el tiempo podrían llegar a desarrollar mayores velocidades y también una mayor capacidad de frenada que los F1 puesto que al no llevar un ocupante en su interior no habría que preocuparse por las intensas fuerzas G alcanzadas con la aceleración y la deceleración.

Al igual que sucede con otras competiciones, es de esperar que la participación de diversas marcas en RoboRace suponga una mejora en las tecnologías de conducción autónoma que paulatinamente se incorporen a los automóviles que vayan saliendo al mercado con estas características, mejorando nuestra seguridad.

 

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