El rover Opportunity, atrapado en las dunas de Marte

opportunity

Se requiere de pericia, habilidad y sobre todo mucha paciencia para manejar a distancia un rover que circula por la superficie marciana. Cualquier movimiento depende de una orden que tarda varios minutos en recibirse desde el centro de control terrestre, el mismo tiempo que tarda el "piloto" en recibir la señal con la información del entorno y el resultado del movimiento. Por ello resulta especialmente delicada una situación como la que acaba de vivir el Opportunity al quedar atrapado en las arenas de Marte.

El rover de la NASA trataba de llegar a la Cresta Marks Knudsen, lo que incluía en el trayecto más corto atravesar una pendiente con 32 grados de inclinación, algo que en caso de dificultad podría hacer volcar al vehículo.

A pesar de ello se optó por seguir esa ruta pero el problema finalmente no ha sido la inclinación sino la consistencia del terreno, que ha ralentizado al Opportunity hasta el punto de que tras varios intentos no ha sido capaz más que de avanzar unos pocos centímetros.

Ante la imposibilidad de continuar por ese camino la alternativa fue la más práctica y lógica, a costa de alargar la misión: retroceder por el mismo camino por el que el rover había llegado hasta allí, volver a la base de la cresta y rodearla para llegar al destino por una ruta menos inclinada.

El alargamiento de la ruta no será un problema para el Opportunity, que ha dado muestras de una longevidad inesperada al sobrepasar con diferencia las más optimistas previsiones que se mantenían sobre su vida útil. Llegó allí en 2004 y aunque a un ritmo menor de sus recorridos iniciales el rover continúa recorriendo las arenas de Marte habiéndose convertido en 2014 en el primer ingenio hecho por la mano del hombre capaz de recorrer en otro planeta una distancia superior a los 42 kilómetros, por lo que se trata del primer maratoniano de Marte.

Tags :