El iPhone SE se dobla más fácilmente que el iPhone 6

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Una vez que el nuevo smartphone de Apple ha comenzado a llegar a las manos de los primeros y afortunados poseedores llega también el momento de someterlo a las primers perrerías para comprobar su resistencia. En el primer test de presión demuestra ser un firme candidato a protagonizar otro "bendgate", el "escándalo" que tuvo lugar tras aparecer el iPhone 6 y verificarse que con la adecuada presión el móvil se doblaba.

Es una de las características de algunos móviles con carcasa metálica de gran delgadez: sometidos a la presión adecuada en el ángulo correcto y en el punto exacto llegan a doblarse. En casos extremos puede llegar incluso a romperse el móvil al partirse la pantalla y perjudicarse los componentes internos al dañarse la circuitería.

Es lo que se llamó “bendgate” (en inglés bend significa doblar y el sufijo “gate” se aplica desde 1972 a todo escándalo tras el Watergate), una etiqueta que se aplicó inicialmente al iPhone 6 (y especialmente a su hermano mayor, el iPhone 6 Plus) y que en parte quedó corregido al reforzar la carcasa de aquellos terminales y aplicar un nuevo rediseño interior a los iPhone 6S y 6S Plus (que además también son ligeramente más gruesos). Ahora se ha sometido a un test similar el iPhone SE y se ha demostrado que poco grosor y carcasa de aluminio vuelven a hacer una combinación poco afortunada si el terminal se somete a una presión adecuada.

A pesar de que el iPhone SE es sensiblemente más grueso que los iPhone 6 en sus distintas variantes y generaciones, tan solo son necesarios 73 kilos de presión para doblarlo, apenas 2,5 kilos menos de la presión que requiere el iPhone 6S Plus para doblarse. Y de hecho con 82 kilos de presión el iPhone SE no ya es que se doble sino que sufrirá daños que terminarán por inutilizarlo.

Este tipo de pruebas deben servir más que como testimonio de la fragilidad de estos dispositivos (que también) como recordatorio del cuidado que debemos prestarles puesto que para conseguir estos efectos hace falta que una persona con más de 80 kilos de peso se siente llevando el móvil en el bolsillo del pantalón y que además esta prenda aguante sin romperse.

Por otra parte se ha llevado a cabo también un test de resistencia a la inmersión que arroja una más que notable diferencia entre el iPhone 6S Plus (capaz de sobrevivir a una inmersión de 30 minutos en la que sólo la parte del audio resultó dañada) y el iPhone SE, que quedó completamente inutilizado tras un minuto sumergido.

A cambio el iPhone SE sí resultó vencedor en una prueba de resistencia a golpes tras 30 segundos dando tumbos en una caja giratoria, a lo que el nuevo iPhone con pantalla de 4 pulgadas sobrevivió con algunos daños menores mientras que el iPhone 6S Plus quedó completamente destrozado.

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