La inteligencia británica espió la Red en busca de filtraciones de “Harry Potter”

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Pudiera tratarse, bien mirado, de un tema de seguridad nacional. Nos referimos al colapso de tiendas especializadas y centros comerciales con las enormes colas que provocaba la presentación de un libro de esta autora. Casi era un secreto de Estado el contenido de los libros de J. K Rowling así que en su nombre había que averiguar si antes de la publicación de las nuevas entregas de sus novelas había alguien por Internet que ya dispusiese de una copia de dudosa procedencia.

El GCHQ (siglas en inglés de Cuartel de Comunicaciones del Gobierno) es el equivalente británico de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), el organismo de seguridad encargado de supervisar las comunicaciones que puedan suponer infracción de la ley o una amenaza contra la seguridad nacional.

Cabría preguntarse cuál de las dos categorías era la que los altos mandos del GCHQ consideraban que se ajustaba al caso para investigar si existía en Internet alguna copia de una de las entregas de de las novelas de Harry Potter antes de que se hubiese publicado.

La información ha sido revelada ahora por la editorial de las novelas del mago. El editor Nigel Newton recibió una llamada telefónica de este organismo de seguridad británico donde le informaron de que se había detectado en la Red una copia del libro aún inédito, tal y como el propio Newton lo ha relatado este fin de semana en una entrevista en la emisora australiana ABC Radio.

Newton procedió a comparar una de las páginas de la copia que se había detectado en Internet con el original que tenían en su poder y constató que se trataba de una falsificación, es decir, que el texto no se correspondía con el verdadero.

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