Millonario ruso invertirá 100 millones en proyecto de Stephen Hawking para enviar micronaves a Alfa Centauri

alfa centauri

Nuestros emisarios en la carrera espacial continúan siendo las máquinas, y ahora llegarán más lejos y en menos tiempo si consiguen su propósito los encargados de poner en marcha un espectacular proyecto ideado por el físico Stephen Hawking financiado gracias a un millonario ruso.

Alfa Centauri es la estrella más cercana a nuestro sistema solar pero ese “más cercana” se cifra en casi 40.000 millones de kilómetros. El interés en llegar allí reside, entre otras cuestiones, en la presencia de explanetas orbitando dicha estrella, lo que permitiría explorar si alguno de ellos pudiera ser habitable.

Yuti Milner es un acaudalado ruso que se ha comprometido a financiar con 100 millones de dólares la iniciativa Breakthrough Starshot, que además de contar con la inspiración del mencionado Hawking también está respaldada por el trabajo de antiguos miembros de la NASA o físicos teóricos como Freeman Dyson. Además el propio Mark Zuckerberg se unirá a la junta de la que dependa la organización de este proyecto.

Milner es conocido por invertir en Facebook, Spotify o Twitter pero ya ha colaborado anteriormente con Hawking, conocido por su énfasis en que se profundice en la exploración espacial por la sencilla razón de que la Tierra no nos va a durar para siempre. Una filosofía casi de “copia de seguridad” por la que ante la eventualidad de algún cataclismo natural (la caída de un meteorito ya causó hace 65 millones de años la extinción de los dinosaurios) o artificial (calentamiento global, conflicto o accidente nuclear o biológico…) el físico británico aboga por “mirar hacia las estrellas”.

El proyecto Breakthrough Starshot es ambicioso porque entre otras cuestiones pasarán décadas hasta que los avances tecnológicos permitan implementar la tecnología necesaria, y luego quedará la cuestión de esperar el tiempo necesario para que las micronaves lleguen a su destino.

En primer lugar se trata de naves diminutas, de apenas unos gramos de peso, dotadas de instrumental de tamaño hoy día inimaginable que permita captar imágenes, propulsar protones para conseguir su veloz desplazamiento y por supuesto permanecer en contacto con la Tierra.

En órbita terrestre se situarían naves nodrizas del tamaño de un teléfono móvil cargadas con cientos de diminutas micronaves que serían impulsadas hacia el espacio mediante láser de varios gigawatios de potencia. Se calcula que estas naves podrían alcanzar velocidades de hasta un quinto de la velocidad de la luz, es decir, unos 200.000 kms por hora.

Además ese haz de luz que permite generar la energía para el desplazamiento se utilizaría también para mantener comunicación con las micronaves y así enviar datos para su control y recibir información de su entorno, especialmente de los exoplanetas de Alfa Centari.

Los cálculos preliminares son que se necesitaría un par de décadas para completar el desarrollo de esta tecnología y una vez dispuesto todo estas micronaves tardarían al menos otras dos décadas en alcanzar su destino. Siendo optimistas estaríamos hablando de un proyecto a largo plazo para el tiempo medio de vida humana puesto que estaríamos hablando de que para vivir el histórico momento de conocer la llegada de primera imagen desde la órbita de Alfa Centauri a la Tierra habría que esperar hasta el año 2060.

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