La UE acusa a Alphabet de obligar a los fabricantes de móviles a incluir apps de Google en Android

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La Comisión Europea ha comunicado hoy a Alphabet los cargos que se le imputan por abuso de posición dominante en relación con la obligación que mantiene sobre los fabricantes de dispositivos móviles que funcionan con sus sistema operativo Android para que incluyan en los mismos determinadas aplicaciones desarrolladas por Google.

Lo ha anunciado la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, en lo que supone la conclusión a una investigación iniciada en 2010. De hecho ya el pasado año por estas fechas, el antecesor de Vestager, el español Joaquín Almunia, había anunciado un pliego de cargos contra Google en relación con el abuso de posición dominante de su buscador. Ahora esa acusación se extiende a la obligación de instalar determinadas apps de Google en los dispositivos Android, condición inamovible para que se les permita comercializar smartpones, tablets y otros dispositivos con dicho SO.

Estas obligaciones entran en conflicto con la legislación comunitaria en materia de competencia, por lo que se acusa a Alphabet (Google) de obstaculizar de manera ilegal el desarrollo y el libre acceso al mercado de apps y/o servicios rivales incentivando a los fabricantes para que instalen por defecto y de forma exclusiva y excluyente las que proceden de la empresa de Mountain View.

Igualmente la investigación de la Comisión Europea ha buscado establecer vínculos entre la instalación de algunas de estas apps con la obstaculización a aplicaciones de la competencia por tratarse de ecosistemas de apps cerrados que hacen que unas aplicaciones dependan de otras y no se abran a las de la competencia, lo que incide en impedir la libre concurrencia de otras opciones al convertir en indispensable una determinada app desarrollada por Google si se desea instalar una tercera aplicación.

La acusación llevaría aparajeda la posible imposición de una multa por el 10 % del valor de la facturación anual de la empresa, lo que daría como resultado una cifra de casi 7.500 millones de euros. En un supuesto similar, Microsoft tuvo que pagar finalmente más de 2.000 millones de euros aunque con la diferencia de que la empresa fundada por Bill Gates no ofrecía su SO de forma gratuita como sí sucede con el del androide verde.

El problema es que la legislación comunitaria no fija un plazo para que pueda responderse a esta acusación por lo que, como sucedió con Microsoft, podrían transcurrir años hasta que se solucione la controversia.

 

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