La fiscal francesa pasó un año sin conectarse a Internet para no sufrir filtraciones mientras investigaba a Google

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La pasada semana un centenar de agentes de la Dirección General de Finanzas francesa irrumpieron por sorpresa en la sede parisina de Google donde llevaron a cabo un registro fruto de la investigación que mantienen sobre un posible delito tributario por parte de la empresa estadounidense. La visita fue especialmente inesperada porque la fiscal investigador llevaba un año sin conectarse a Internet para evitar cualquier tipo de filtración.

¿Es la desconexión la barrera de seguridad definitiva?

Así parece haberlo entendido Élianne Houlette, la fiscal de finanzas que ha obligado a todo su equipo que estaba investigando el posible fraude tributario de Google a permanecer desconectados de Internet durante todo un año. De demostrarse la acusación que pesa sobre Google se enfrentaría a una multa de 1.600 millones de euros.

Dada la omnipresencia y el alcance casi extremo de las distintas herramientas y plataformas vinculadas con Google y todo su ecosistema Houlette pensó que bien podría venir un poco de paranoia y que toda precaución era poca así que no concedieron la más mínima oportunidad para que el menor dato pudiera escaparse y llegar a ser conocido, siquiera accidentalmente. Durante todo este año han empleado estrictamente un único ordenador que no estaba conectado a la Red y que además servía como procesador de textos.

Como resultado de este ingente proceso investigador queda por delante un largo periodo de tiempo para procesar todos los datos recogidos puesto que se han obtenido terabytes de información. Ahora queda por delante el más que posible juicio contra Alphabet (matriz de Google) puesto que a diferencia de otros países donde han tenido lugar investigaciones sobre la tributación (o más bien sobre las irregularidades en la misma) por parte de algunas grandes empresas tecnológicas, en Francia la legislación no permite llegar a acuerdos que solventen el conflicto.

El origen inicial de la investigación data de 2011 aunque realmente Google no mantiene un gran volumen de negocio en el país galo al carecer allí de una oficina específica de ventas, apenas unas oficinas de dirección local y un equipo de marketing, por lo que la mayor parte de sus beneficios van a parar al cuartel general de Alphabet en la Unión Europea, ubicado en Irlanda así como a través de su otra sede en Holanda, donde disfruta de excepcionales condiciones fiscales que casi lo asimilan a un paraíso fiscal. Además desde allí los beneficios se envían a las Bermudas, que sí son un paraíso fiscal.

Ha sido precisamente la interpretación sobre la cantidad de impuestos que por actividades que tienen lugar en Francia dejan de tributarse en dicho país lo que ha propiciado esta investigación que ha transcurrido en el mayor de los secretismos.

De hecho la mayoría de los compañeros de trabajo en la Dirección General de Finanzas ni siquiera estaban al tanto de la naturaleza de la investigación. Los miembros del equipo se referían al objeto de su atención como “tulipán” para evitar siquiera mencionar a Google.

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