Ya no tendremos nuevos iPhone cada dos años, sino cada tres: habrá que esperar a 2019 para el iPhone 8

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Vas a tener tiempo de sobra para ahorrar si quieres comprarte el iPhone 8. En Cupertino han llegado a la conclusión de que el plazo de dos años para renovar por completo sus smartphones es demasiado corto y puede que no les falta razón. Así están valorando ampliar a tres años la vida útil de los modelos hasta que llegue su sustituto.

Mientras otras marcas tienen catálogos en los que cada año aparecen distintos modelos en Apple básicamente tienen un móvil con distintas variantes y cada dos años lo remodelan por completo tras una pequeña actualización al año de llegar al mercado en el que se añade alguna mejora significativa pero no completamente revolucionaria y que desde luego no modifica el aspecto externo del dispositivo.

Así las “generaciones S” del iPhone han conocido sensores biométricos o pantallas que reconocen distintos niveles de presión, unas innegables mejoras sobre el modelo original pero para muchos usuarios no suponía un aliciente suficiente como para sustituir el modelo “no S” adquirido el año anterior.

Tras la incorporación este año del iPhone SE (en esencia un iPhone 6S embutido en la carcasa del iPhone 5), tras las primeras filtraciones sobre los iPhone 7 que no suponen un cambio tan drástico sobre la generación actual en cuanto a diseño y prestaciones y tras constatar que quizá se está llegando a un punto en el que dos años es un plazo demasiado corto para presentar un modelo completamente nuevo y diferente en Cupertino habrían tomado la decisión de ampliar de los dos actuales a tres años el plazo para presentar una nueva generación del iPhone.

Esto supondría que en otoño de 2016 previsiblemente conozcamos el iPhone 7 y para conocer el iPhone 8 haya que esperar hasta el año 2018 (ya veremos si en verano o en otoño, aunque en este último caso la proximidad con la campaña navideña siempre acarreará más ventas) y en todo caso esta ampliación del plazo de renovación supondría con toda seguridad que en los dos años intermedios habría actualizaciones del modelo inicial del estilo de lo que sucede con las “generaciones S” que hemos conocido.

La decisión se habría tomado tras evaluar en Apple que el mercado de telefonía móvil está cambiando, ralentizándose, al tiempo que (reconozcámoslo) ni Apple ni sus competidores tienen ya el poder de ofrecer innovaciones tan importantes que puedan justificar la completa remodelación de un terminal cada uno o dos años.

Este cambio de estrategia, además, supondría una completa revolución en el ciclo de ventas (y por tanto de ingresos y beneficios de Apple. La empresa de la manzana mordida recibe en torno al 80 % de sus beneficios por las ventas de iPhone y tradicionalmente estas aumentan el año que se presenta un nuevo modelo. La incidencia de este cambio de ciclo de sustitución podría hacer que los dos años que pasan entre nuevas generaciones de iPhone las ventas desciendan considerablemente pero también podría suponer que cuando llegue el lanzamiento de la nueva generación de iPhone la expectación y la demanda sean tan amplias que se produzcan ventas mucho más elevadas que con los actuales ciclos de dos años.

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