Un iPhone sin jack de auriculares: la industria del audio afronta la Era del USB-C

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Parece demasiado imponente expresar que por el hecho de que un único modelo de teléfono móvil vaya a prescindir del clásico conector de auriculares "de toda la vida" toda la industria del audio vaya a asumir esa evolución, pero si por un lado no hay que desdeñar que el iPhone es el modelo de smartphone más vendido del planeta también puede darse la circunstancia de que el momento elegido por Apple para llevar a cabo tan drástica decisión se produzca justo en el momento oportuno en el que la propia industria del audio esté necesitada de nuevas tecnologías capaces de revolucionar los auriculares analógicos dando la bienvenida a lo digital.

Los insistentes rumores sobre la eliminación del conector tradicional de auriculares del próximo iPhone han abierto el debate sobre las consecuencias que tendría, tanto en el catálogo de smartphones de Apple como en el resto de teléfonos móviles e incluso en la entera industria del audio.

Por un lado el límite físico al grosor de los terminales lo impone el propio jack de 3,5 mm que impide obtener móviles más delgados. La profundidad que alcanza la propia clavija también requiere de un precioso espacio, cada vez más escaso en terminales que buscan optimizar al máximo el volumen ocupado. Pero además concentrarlo todo en un único conector que sirva tanto para alimentación como para transmisión de datos o acople de periféricos como para el audio, si bien presenta el obstáculo de sólo poder hacer una cosa cada vez, a cambio permite disponer de más espacio en el interior del dispositivo móvil mientras este puede llegar a alcanzar grosores mínimos.

Ya existen dispositivos que emplean este puerto de modo único, como el portátil MacBook de la propia Apple, que emplea para todas sus funciones el único puerto USB-C (conexión de periféricos, alimentación, monitor) aunque sí mantenía el jack de auriculares. Mientras, la industria del audio ya tiene también en sus catálogos distintos modelos de auriculares que relegan al olvido el jack de 3,5 mm para optar por el USB-C. Y ese sería el primer paso para lo que podría ser una próxima revolución en el terreno del audio al convertirse el puerto USB-C en el nuevo estándar. Aunque no parece que se trate de una revolución que vaya a ser ni inmediata ni veloz. Se trata de sustituir un estándar que lleva décadas consolidado en multitud de dispositivos. Aunque la transición podría estar acompañada de un comodín: los auriculares Bluetooth.

Las marcas llevan ya tiempo apostando decididamente por esta tecnología, mejorando cada día la tasa de transmisión, la calidad del audio transmitido y tan solo en el caso de los auriculares Bluetooth de menor tamaño sigue siendo un engorro la escasa autonomía de las baterías.

No obstante Apple podría apostar por eliminar el conector de auriculares y en lugar de apostar por el USB-C preferir que sea el puerto Lightning el que asuma esa función, además de las que ya realiza de datos y alimentación eléctrica. Esto dejaría al resto de la industria con la alternativa de emplear el USB-C, con lo que volvemos a una situación como la actual en la que todas las marcas emplean el microUSB y es únicamente Apple quien se mantiene al margen con un puerto propietario.

En cualquier caso no habría que empezar a tirar todos los auriculares de los que ya disponemos puesto que para evitarlo no cabe duda que florecería la industria auxiliar con sus adaptadores. De hecho lo razonable sería que en estos casos la propia marca que opta por introducir estos cambios incluya un adaptador a modo de consuelo transitorio. Pero especialmente cuando abordemos la gama alta del audio, hay otra opción en el caso de los auriculares: cables intercambiables.

Hay ya modelos de auriculares de gamas media y alta, inalámbricos o no, que permiten que el propio cable que recarga la batería actúe como transmisor del audio, conectándose al correspondiente jack. Y recordemos que aquí también hay adaptadores para poder usar los auriculares tanto con dispositivos móviles y su clavija de 3,5 como para conectarlos a equipos de alta fidelidad. En estos casos basta con incluir en la caja (o vender como accesorio) el cable correspondiente que tenga en un extremo el conector que necesites: de audio tradicional, Lightning o USB-C.

No deberíamos olvidar tampoco la inversión que efectuó Apple al adquirir Beats, empresa cuya base es la fabricación de auriculares, y que serviría para ofrecer inicialmente un variado catálogo de auriculares dotados de conector Lightning con distintas calidades y precios.

Queda una última cuestión que aclarar… ¿por qué de repente esta fiebre con arrinconar el jack de 3,5 mm y apostar por el UBS-C o en el caso de Apple por el Lightning? La respuesta está en la mejora que se consigue con los segundos al pasar de audio analógico a digital. Los conectores digitales permiten extraordinarias mejoras en la reproducción musical por no hablar de la libertad para poder ecualizar el sonido como nunca antes fue posible… o añadir funciones inteligentes a los propios auriculares, como seguimiento de los movimientos de la cabeza para reproducción de audio en 3D o de parámetros biométricos del usuario. Cualquier posterior mejora puede implementarse actualizando el firmware sin necesidad de cambiar de auriculares (o altavoces)

Y todo eso gracias al hueco que dejaría libre prescindir del jack de 3,5 mm en los  nuevos iPhone.

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