Quieren desbloquear un móvil imprimiendo en 3D la huella dactilar de su dueño fallecido

3d huella

La policía de Michigan quiere que un laboratorio de la universidad estatal escanee y reconstruya mediante impresión 3D la huella dactilar del propietario de un teléfono que podría labergar información esencial para esclarecer un asesinato.

La petición la ha recibido Anil Jain, profesor de identificación biométrica de la Universidad Estatal de Michigan, a quien se le ha encargado una misión inédita.

Un hombre fue asesinado recientemente y la policía sospecha que en el interior de su teléfono móvil podría encontrarse información relevante para esclarecer la muerte. Información a la que no pueden acceder sin el código de desbloqueo… o mediante la identificación de la huella dactilar.

Recordemos el revuelo que se organizó a finales del pasado año tras los tiroteos de San Bernardino cuando el FBI solicitó a Apple el desbloqueo de un iPhone, a lo que la compañía de Cupertino se negó. Ahora la policía de Michigan habría optado por otra solución bien diferente y que no requeriría no ya de la aceptación por parte de Apple (que por otra parte alega que en su caso tendría que desarrollar una especie de “llave maestra” que no serviría para un iPhone en concreto sino para la totalidad de dispositivos móviles de su marca) sino de la participación de nadie más que no sea un experto, como Anil Jain, en seguridad biométrica.

Al profesor Jain se le ha encargado al generación de un modelo que permita servir de patrón a una versión impresa en 3D del dedo de la víctima con la finalidad de desbloquear su teléfono móvil.

Afortunadamente la policía dispone de un escaneo de las huellas dactilares de la víctima efectuado antes de su fallecimiento (al parecer, fruto de un arresto previo). Ese escaneo es que el que se ha facilitado al laboratorio para conseguir mediante impresión 3D réplicas de los diez dedos dela víctima dado que aunque se sospecha que será el índice o el pulgar (como suele hacer la gran mayoría de personas) no se sabe cuál de los diez dedos empleaba el fallecido para desbloquear su terminal.

La mera impresión 3D en un material plástico, con todo, no es suficiente dado que la mayoría de los sensores biométricos de los smartphones suelen ser capacitivos y precisan de una cierta carga eléctrica que interactúa con el tejido de la piel humana. Por ello a las huellas dactilares impresas en 3D de la víctima se les añadirá una delgada capa de partículas metálicas.

Las previsiones legales estadounidenses (en este caso la Quinta Enmienda) impedirían la autoincriminación pero al tratarse de una víctima y no de un sospechoso a priori no existiría impedimento jurídico. Por otra parte la jurisprudencia estadounidense establece una diferencia entre los bloqueos internos (contraseñas memorizadas) que quedarían protegidos y los externos (huellas dactilares, muestras de sangre o ADN) que pueden emplearse como pruebas.

El auténtico problema pueden encontrárselo si transcurren más de 48 horas desde que el terminal quedó bloqueado, pues la mayoría de los sistemas biométricos disponen de ese plazo para poder desactivar el bloqueo con la huella dactilar. Pasado ese tiempo sólo puede emplearse un código numérico.

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