Larry Page es el “culpable” de que Alphabet no haya desarrollado aún el Google Car

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Hace ya tiempo que conocemos imágenes y vídeos del funcionamiento del prototipo de automóvil autónomo que está probando Google, pero no termina de cristalizar en un modelo que alguien pueda comprar en un concesionario. De hecho desde Mountain View se insiste en que Alphabet (la matriz de la antigua Google) no tiene planes de convertirse en fabricante de automóviles eléctricos de conducción autónoma sino que la tecnología que desarrollan está destinada a que la implementen otras marcas en sus propios vehículos.

Básicamente podría decirse que Google ya podría estar vendiendo su propio coche autónomo pero Larry Page, uno de los fundadores de la empresa, no tiene intención de que eso suceda.

Al parecer hace ya algunos años varios miembros del equipo que estaba encargándose de las fases iniciales de este proyecto solicitó a Page que se impulsase el mismo para poder alcanzar con mayor rapidez una tecnología capaz de sustituir siquiera parcialmente a los conductores humanos pero el cofundador de Google se negó y obligó a que se ralentizase este desarrollo.

Las razones que tenía Larry Page para no ir con tanta prisa en este asunto tendrían que ver con algo en lo que el tiempo parece haberle dado la razón: la automatización parcial o la asistencia a la conducción pueden hacer que el conductor se distraiga y se produzcan accidentes por su falta de atención. Sería una de las razones que están detrás de varios de los accidentes que últimamente ha tenido Tesla Motors con algunas de sus unidades. En unos casos ha sido algún fallo del propio sistema al no reconocer adecuadamente un obstáculo pero en la mayoría de ocasiones el conductor se ha despreocupado demasiado de un sistema de asistencia a la conducción que quizá por su propia denominación (AutoPilot) hace pensar en un piloto automático con el que el conductor puede echarse a dormir en su asiento.

Y la propia Tesla Motors ya indica que no es ese el objeto de AutoPilot, pero quizá Page ya anticipaba que por mucha precaución que el fabricante pida al conductor, este va a tener una cierta propensión a confiarse en el sistema de conducción asistida con lo que en caso de un posible accidente inminente el tiempo de reacción es mucho mayor por la sencilla razón de que ni va con las manos en el volante ni está atento a lo que sucede en la carretera o alrededor de ella.

Por ello Page habría puesto un “freno” a la conducción asistida prefiriendo que toda esta tecnología se mejorase mucho más, tanto que pudiese permitir que el propio coche no tuviese ni siquiera volante, como su prototipo, de manera que todo quede fiado al propio sistema de conducción autónoma en lugar de dejar un resquicio para el posible fallo humano ante una situación imprevista.

La consecuencia es que quizá por esa exigencia de Larry Page, por la búsqueda de la perfección y en pos de la máxima seguridad aún vamos a tener que esperar un tiempo hasta que aparezca un Google Car… o un automóvil de cualquier marca con esa tecnología implementada.

 

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