Desmontando el iPhone 7: en lugar del conector de auriculares ahora hay un trozo de plástico

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Es una de las características más polémicas del nuevo iPhone 7, la eliminación del conector de 3,5 mm que permite acoplar unos auriculares y cuya ausencia obliga ahora a valerse del puerto Lightning o del acceso inalámbrico mediante Bluetooth. Pero ¿qué hay ahora en su lugar?

Gracias a la habilidad de los técnicos trastulejeros de la página web iFixit ya sabemos cómo es por dentro el nuevo iPhone 7, y con ello hemos podido salir de dudas sobre uno de los aspectos más controvertidos del nuevo smartphone de Apple: la ausencia del conector de auriculares.

Sabíamos (incluso alguna foto filtrada tiempo atrás permitía hacerse a la idea sobre ello) que entre la batería y el extremo inferior del dispositivo estaba situado un procesador encargado de gestionar el nuevo botón háptico que sustituye al botón frontal y que permite eliminar piezas móviles al emplear una tecnología de sensor táctil y vibración para simular la sensación de presión en el dedo del usuario similar a la pantalla Force Touch. Pero ahora sabemos de manera bien visible qué hay donde antes estaba el hueco para la clavija de auriculares: una pieza de plástico que no parece tener una finalidad demasiado concreta.

Al parecer esa pieza podría tener como misión canalizar el sonido procedente del exterior hacia el micrófono que recoge la voz del usuario. Es una pieza de plástico moldeado que parece responder más a principios acústicos que electrónicos, pero en cualquier caso no parece que los ingenieros de Cupertino hayan aprovechado especialmente bien el espacio que quedaba libre.

Recordemos que la pasada semana en una entrevista el propio Tim Cook afirmaba que “el conector de 3,5 mm ocupa mucho espacio, demasiado espacio, y hay muchas cosas más importantes que podemos proporcionar al usuario si hacemos uso de dicho espacio”. Y realmente no parece que lo hayan aprovechado demasiado eficientemente.

¿Y qué dice Apple cuando se le pregunta por esa pieza? Explica que se trata de “una rejilla de ventilación barométrica” que cumpliría su utilidad ahora que el iPhone es sumergible para poder medir cambios de altitud con mucho detalle, incluido unos pocos metros bajo el agua.

 

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