Netflix quiere que el 50 % de sus contenidos sean producción propia

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Han pasado sólo tres años desde que la plataforma de distribución de contenidos Netflix apostó por producir sus propios productos y hoy, con cada vez más series y alguna película comienza a plantearse el ambicioso objetivo de que la mitad de lo que ofrece a sus subscriptores sea producción propia.

Todo empezó con “House of Cards”, versión adaptada al momento contemporáneo y a la idiosincrasia estadounidense de laserie británica de la BBC “The house of cards”, que a su vez adaptaba una trilogía de novelas de un antiguo miembro del parlamento británico.

Los excelentes guiones, la vibrante dirección de los primeros episodios a cargo de David Fincher y la magistral interpretación de Kevin Spacey y Robin Wright convirtió la serie en un éxito de crítica y público, incluyendo premios Emmy.

Después llegó “Daredevil” y se alcanzó el éxito con una vuelta de tuerca dura y oscura sobre los superhéroes Marvel y este mismo verano “Stranger Things” ha sido la sensación con la recuperación de la nostalgia retro de los ochenta.

En Netflix se han esforzado y están obteniendo una merecida recompensa, pero además por otras cuestiones que analizamos a continuación, han decidido potenciar la producción propia hasta que suponga el 50 % del catálogo de series y películas que ofrecen a los abonados. Así lo ha asegurado David Wells, director financiero de Netflix.

Las razones para hacerlo sin variadas pero inciden en dos elementos esenciales: economía y control.

Nadie como Netflix sabe lo que le gusta a sus abonados merced al minucioso escrutinio de sus hábitos de consumo de series, documentales y películas, por tanto disponen de una estadística privilegiada para intuir qué tipo de producciones serán de su agrado.

A partir de ahí pueden producir con menos riesgo al partir de una cierta seguridad sobre que lo que ponen ante las cámaras es algo que interesará a sus espectadores por adaptarse a los gustos que han expresado al seleccionar determinados contenidos.

Esto permite poder ajustar los presupuestos y la rentabilidad del contenido. De hecho Netflix es pionera en grabar una temporada completa, colocarla en su catálogo a disposición del abonado y que sea este quien elige cómo, cuándo y con qué frecuencia ver los episodios de toda una temporada. No ya solo parar en cualquier momento la reproducción sino poder elegir entre ver todos los episodios seguidos en plan maratón, ver uno cada día, uno cada semana… Detrás está la confianza de la plataforma en el producto por lo que a diferencia de lo habitual en las cadenas televisivas no produce el episodio piloto, lo emita para comprobar su recepción, encarga media temporada y si funciona y tiene acogida por parte de la audiencia se prorroga y si no se cancela.

Por otra parte que la serie o película sea de producción propia permite no tener que negociar con los estudios, cadenas o productoras para poder emitir los contenidos: son tuyos, los has encargado tú. Esto abarata considerablemente la factura para hacer llegar películas y series a los abonados pero además permite una fuente adicional de ingresos porque más allá de la emisión en streaming a través de la plataforma Netflix hay canales en abierto que quieren, pasado un tiempo, emitir dichos contenidos y por tanto se le da la vuelta a la tortilla: ya no es Netflix quien negocia con las cadenas para ofrecer en streaming sus series sino que son estas las que negocian con la plataforma para emitirlas, bien en canales de pago, bien en abierto.

Otras plataformas, como Amazon, también están apostando cada vez más por la producción propia por esta misma razón. Habrá contenidos que inevitablemente tendrás que adquirir a los estudios cinematográficos y las productoras y cadenas de televisión, pero disponer de contenidos propios y de calidad supone ahorrar dinero (incluso llegar a ganarlo) y esencialmente controlar sin injerencia alguna una parte de tu catálogo, en el caso de lo que se propone Netflix, al menos el 50 % de su catálogo.

La última ventaja de esto es que supondrá la llegada de un nuevo actor al ámbito de la producción de películas y series de televisión, por lo tanto más oportunidades para el sector y más posibilidades para el espectador, que verá cómo pueden llegar a convertirse en realidad productos que hasta ahora no ha sido posible disfrutar bajo un sistema más generalista y menos orientado al nicho de espectadores con unos gustos muy concretos.

 

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