5 años sin Steve Jobs

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La manzana sigue creciendo cuando se cumple un lustro de la desaparición de uno de sus fundadores y alma mater durante décadas. Su memoria pervive pero ¿y su legado?

El dispositivo estrella de Apple cumple diez años en 2017 y si bien fue recibido inicialmente de forma tibia, en poco tiempo llegó a convertirse en un símbolo y en el modelo de teléfono móvil más vendido.

El sistema operativo iOS apenas tiene un 15 % del mercado (y bajando) pero Apple es el fabricante de dispositivos móviles que más ganancias obtiene por smartphones y curiosamente tiene el 85 % de ingresos de todas las tiendas de aplicaciones, un dato que contrasta con su 15 % de cuota de mercado y que explicaría las enormes diferencias en hábitos de consumo de los usuarios de iOS y Android.

Y es que a pesar de que Apple tiene otras áreas de negocio, en los últimos años lo que Steve Jobs y Steve Wozniak crearon como empresa de servicios y productos informáticos a mutado hasta tener una sólida base de sus ingresos (en torno al 80 % de los mismos) dependiendo de su gama de smartphones. Curiosa evolución desde el auge del ordenador personal hasta la caída en desgracia de las propuestas que llevaron al despido del propio Jobs y su regreso triunfal a lomos de modernos y revolucionarios diseños pero especialmente del iPod, auténtico antes y después de Apple.

Con el concepto de meter mil canciones en el bolsillo de tu pantalón Steve Jobs sentó las bases para la actual era de Apple en la que son los dispositivos móviles los que mandan en la gama de productos que ofrece la marca. No logró vender mil millones de ordenadores en todas las décadas que lleva la marca sacando diversas generaciones de Mac pero no ha necesitado más que 9 años para vender más de mil millones de unidades de iPhone.

Un terminal que a pesar de tres trimestres seguidos de preocupante caída de ventas ha recobrado brios con el recién llegado iPhone 7, especialmente con el modelo 7 Plus que sitúa por primera vez la variante de tamaño grande de pantalla en cabeza en cuanto a las preferencias de los compradores. Y todo ello tiene su respuesta en la cada vez mayor reserva en metálico de Apple, que supera holgadamente los 225.000 millones de dólares alcanzando un valor bursátil de 600.000 millones de dólares. Justo el doble de lo que valía la empresa cuando Steve Jobs aún estaba entre nosotros. En este sentido no puede decirse que la pérdida de Steve Jobs haya supuesto una merma para la marcha de la empresa. Pero surgen las dudas sobre el liderazgo en la innovación.

El producto estrella es la renovación de la actualización de la remodelación de la puesta al día de la evolución… de su primer teléfono móvil. Bien es cierto que poner uno junto al otro al primer iPhone y al iPhone 7 y comparar características, prestaciones o el mismo aspecto es un ejercicio de crueldad innecesaria.

El gran sustento, sin embargo, está en el ecosistema de aplicaciones de iOS, el sistema operativo de Apple para dispositivos móviles que junto al móvil, el tablet, la “consola portátil” (por definir de algún modo al iPod Touch que aún se vende) y la consola doméstica (aceptaremos como tal al AppleTV) ha tejido toda una red de aplicaciones y contenidos, que como decíamos antes, ha conseguido acaparar el 85 % de los ingresos… ¡con sólo un 15 % de cuota de mercado!

¿Innovación? Las últimas sorpresas en cuanto a dispositivos han sido el Apple Watch (años de expectación y respuesta más que tibia del mercado) y los auriculares inalábricos AirPod, un auténtico prodigio tecnológico de miniaturización y una sabia combinación de funda (para que no se pierdan) y batería auxiliar (para poder pasar varios días sin tener que recargarlos). No se espera una muchedumbre imparable de clientes que hagan cola para hacerse con este recién llegado (el precio, 179 €, tampoco ayuda) pero lo cierto es que una adecuada combinación de necesidades y hábitos de uso con un iPhone 7/7 Plus como núcleo del sistema y la asistencia del Apple Watch y los Air Pods puede configurar una combinación revolucionaria a la que sólo le faltaría unas gafas inteligentes (quizá la única apuesta a la que Cupertino tiene pendiente concurrir) para concebir una segunda (o tercera) evolución en el uso de las tecnologías de comunicación personales.

Hablamos de un porcentaje no residual pero tampoco especialmente significativo de usuarios que podrán avanzar a esa siguiente etapa, pero los grandes cambios se producen cuando afectan a millones de usuarios y modifican sus hábitos.

Pero sigue sin representar una gran revolución en innovación en el sentido de que a corto plazo no se trata de un dispositivo capaz de dar un golpe sobre la mesa (como lo hizo en su día el Mac, como lo hizo en su día el iPhone, como lo hizo en su día el iPad )y marcar realmente la diferencia, establecer un antes y un después.

Steve Jobs era un visionario cuyo legado quizá esté más en manos de Jonny Ive (el diseño y la obsesión por lo estéticamente armónico corre por sus venas) que de Tim Cook (por sus venas deben correr hojas de cálculo). El primero ostenta un merecido cargo de Jefe de Diseño mientras que el segundo es realmente quien manda como consejero delegado de Apple. No es tan carismático el segundo, demasiado espiritual el primero. Pero afortunadamente siguen teniendo claras las premisas fundamentales que imprimió Jobs en Apple: no seremos los primeros en hacerlo pero cuando lo presentemos ofreceremos la mejor experiencia posible.

Y… otro día hablaremos del coche de Apple…

 

 

 

 

 

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