Los emoticonos llegan al MoMA

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Son sin duda uno de los símbolos de la nueva era de las comunicaciones interpersonales pero también denotan la evolución en el diseño por lo que no resulta tan extraño que un catálogo de emoticonos haya terminado encontrando su lugar en las paredes del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Miles de años después de que su uso fuese corriente en el Antiguo Egipto y a poco más de un lustro de que secumpla el bicentenario de que Champolion anunciase la resolución del misterio de la interpretación de los jeroglíficos gracias a la piedra Rosetta, dibujos representativos de ideas, acciones o sujetos son cada día más habituales entre los mensajes que intercambian millones de personas.

Los emoticonos son probablemente los elementos artísticos que gozan de más visibilidad en la actualidad por la casi incalculable cantidad de usuarios de aplicaciones diversas en las que aparecen. Y por tanto, y como parte del diseño que acompaña la cotidianidad humana, el MoMA ha decidido añadir a su colección un conjunto con los 176 emoticonos originales de 1999 creados por la compañía japonesa NTT DoCoMo y que bajo la denominación local de emoji pronto causaron furor en la expresión de emociones e intenciones a través de la mensajería en teléfonos móviles.

Algunos de estos diseños aún continúan empleándose, más allá de los que algunos aún usan tecleando directamente los caracteres que conforman el dibujo, desde el sencillo : – ) hasta el más elaborado ¯\_(ツ)_/¯ pero no por ello menos expresivo.

El uso de este tipo de emoticonos permitió ahorrar caracteres en el método de comunicación que causaba furor por entonces, los SMS, en los que, como sucede ahora con los 140 caracteres de Twitter (que son en cierto modo una herencia de los SMS) obligaba en ocasiones a estrujar las meninges para decir lo máximo posible en el menor espacio posible.

Otras empresas telefónicas no tardaron en incorporar los emoticonos así como la propia Google, que desde 2006 los añadió a su servicio de correo electrónico Gmail, aunque la auténtica explosión llegó en 2011 cuando iPhone los añadió a su app de mensajería.

Los emoticonos han sido objeto de una constante evolución, hasta llegar a los que incluso muestran una animación, pero los que el MoMA ha decido exponer son sus antecedentes, obras maestras de arte moderno en dimensiones de 12x 12 píxeles que suponen la semilla de un nuevo lenguaje visual en constante evolución.

 

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