Logran que monos con lesión medular vuelvan a caminar gracias a un chip inalámbrico

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Un grupo formado por miembros pertenecientes a distintas instituciones universitarias y de investigación han logrado el éxito en algo que podría suponer un futuro esperanzador para los lesionados familiares al conseguir "puentear" la transmisión interrumpida de la señal que envía el cerebro a los músculos de las piernas para moverlas.

Podría tratarse del hallazgo más revolucionario en el campo de las lesiones medulares puesto que no se trata de ofrecer una alternativa protésica u ortopédica ni de tratar de regenerar el daño medular. La solución encontrada ha sido más ingeniosa y por el momento exitosa al menos en el caso de los primates con los que se ha experimentado.

Se trata de reenviar la señal a través de una especie de “puente” que se “salta” la lesión en la médula gracias a un chip inalámbrico insertado en el cerebro y que envía la señal sin necesidad de cables a un estimulador espinal ubicado por debajo de la lesión medular.

En las pruebas efectuadas se ha conseguido que unos primates que tenían una de sus piernas paralizadas volviesen a caminar. En el experimento han participado integrantes de la Escuela Politécnica Federal y del Hospital Universitario de Lausanna (Suiza), de la Universidad de Brown (Estados Unidos de América), de la Universidad de Burdeos (Francia) además de las empresas Franuhoffer ICT-IMM, Medtronic y Motac Neuroscience.

Ahora quedan por delante años en los que se continuará trabajando en este avance hasta que pueda comenzar a aplicarse a las personas que sufren lesiones medulares y volver a permitirles caminar. Y es que aunque parece sencillo, no es nada fácil restaurar el mecanismo por el que los impulsos eléctricos originados en la corteza motora pasan de una neurona a la siguiente, especialmente en la región lumbar, hasta llegar a las neuronas motoras de los músculos que coordinan los movimientos.

Los científicos responsables de este trabajo tuvieron que “mapear” las instrucciones en primates sanos para poder interpretar las órdenes que se emiten para generar los movimientos e identificar qué circuitos neuronales debe estimular el implante en la columna vertebral. Lo que este investigación por el momento no ha conseguido es que la comunicación sea bidireccional de manera que se produzca la denominada “propiocepción”, es decir, que el miembro envíe al cerebro información sobre el entorno.

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