China amenaza con limitar las ventas de iPhones si el presidente Trump insiste en su amenaza de guerra comercial

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En plena campaña electoral uno de los muchos controvertidos comentarios del presidente electo de Estados Unidos de América se refería a Apple, empresa sobre la que manifestó su intención de obligarla a volver a fabricar sus dispositivos en suelo patrio. Ahora que ya han hablado las urnas y sólo resta esperar al 20 de enero de 2017 para que tome posesión desde China responden ante la posibilidad de que esas bravuconadas pasen a convertirse en realidad.

Tendría que seguir rompiendo las previsiones Donald Trump y convertirse en el primer político que cumple todas sus promesas (ojo aquí: él mismo asegura no ser un político) para que se calmasen los ánimos en China ante lo que el futuro nuevo ocupante del Despacho Oval auguraba como una guerra comercial con el país asiático donde se produce buena parte de casi todos los productos y dispositivos que tenemos alrededor.

En concreto Trump se refirió a la posible imposición de aranceles de hasta un 45 % a las importaciones de China y ahora desde allí se anuncian contramedidas si llegase a darse esa situación. En concreto se habla de bloquear ventas de automóviles de fabricación estadounidenses y de iPhones en China (aunque se fabrican allí, son productos de una empresa estadounidense y no se tienen como producción local) por no hablar de un posible bloqueo a las exportaciones desoja y maíz además de limitar el número de estudiantes chinos que acudirían cada año a completar su formación en los centros académicos estadounidenses.

Haciendo gala de diplomacia, Lu Kang, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chinos, ha explicado su convencimiento de que “cualquier político estadounidense, si se interesa por sus ciudadanos, adoptará una política que conducirá a una cooperación comercial y económica entre China y Estados Unidos de América”.

A pesar de ello hay expertos que indican que en China están preparando posibles alternativas a una situación en la que Trump desarrolle la política proteccionista que ha prometido llevar a cabo a pesar de las expectativas sobre que modere sus intenciones llevándolas a un terreno más realista y que no perjudique a la propia industria estadounidense. Pensemos por un momento qué sería de los iPhone si tuvieran que fabricarse en Estados Unidos de América con los costes salariales de dicho país: ¿seguirían siendo rentables? ¿seguiría siendo sostenible su fabricación?

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