Apple acierta con su “superciclo” al renovar el iPhone cada 3 años: cambiamos de móvil cada 31 meses

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El periodo que transcurre entre que compramos un teléfono móvil y lo sustituimos por otro nuevo está alargándose cada vez más. Están cambiando los hábitos de consumo y una controvertida decisión de una marca tan importante como Apple podría estar acertando al adaptarse a esta evolución.

Según un reciente informe de IDC durante el año 2016 las ventas de móviles crecieron tan solo un 0,6 % con respecto a 2015, por lo que podemos afirmar que estamos viviendo un estancamiento en las ventas de este tipo de dispositivos.

El desinterés por la renovación está íntimamente ligado con la falta de innovación que el usuarios percibe en los nuevos modelos al comparar con el suyo. Los procesadores son cada vez más potentes, las cámaras cada vez tienen más megapíxeles y las pantallas con cada vez más grandes y brillantes pero todo eso no consigue animar a una proporción tan elevada de compradores como hace unos años a arrinconar su smartphone y lanzarse a por uno recién salido del horno. Y consecuencia de esa falta de incentivos para actualizar el móvil a un modelo más nuevo es el descenso de ventas.

Como consecuencia de ese descenso de ventas los usuarios cada vez tardan más tiempo en renovar el smartphone. Si en 2011 se tardaba 24 meses en “jubilar” el móvil viejo en la actualidad ese plazo se eleva hasta los 31 meses. Casi tres años. Un plazo de tiempo que resulta muy próximo al nuevo ciclo de renovación de uno de los fabricantes más importantes del mercado, Apple.

Desde el modelo 3G la tónica en Apple ha sido renovar por completo su iPhone cada dos años, ofreciendo año siguiente de la presentación de un nuevo modelo una actualización de algunas prestaciones sin variar la configuración general ni, sobre todo, el diseño exterior. Ese periodo de dos años además coincide con los habituales planes de descuento en los terminales que ofrecen los operadores de telefonía móvil asociados a contratos con permanencia de 24 meses. Y Apple se beneficiaba de ese lapso temporal incluso mencionándolo en sus presentaciones de nuevos iPhone detallando los precios con ese tipo de ofertas de operadores estadounidenses. Hasta el pasado año.

Aunque la denominación del modelo ha adelantado un número y ha pasado a llamarse iPhone 7 parece más que evidente que en el fondo se trata de una mínima evolución sobre los modelos precedentes iPhone 6/6S, por lo que como ya se rumoreó insistentemente el pasado año, se trataría de la confirmación de que en Cupertino han decidido saltar desde el ciclo de renovación cada dos años a uno de tres años, que ha sido denominado “superciclo”.

Esta adaptación al medio casi darwiniana (recordemos, no sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta al medio) podría resultar un acierto para Apple tras un año 2016 en el que las ventas de iPhone han caído más que nunca y cuando tras el habitual repunte inicial el iPhone 7 también está teniendo menos compradores de lo esperado hast el punto de que Cupertino ha ordenado a sus proveedores y ensambladores una reducción del 10 % en la producción, como te hemos informado aquí en Übergizmo.

Si en el próximo otoño Apple presenta un modelo realmente nuevo (denominémosle iPhone 8 para entendernos) acumulará la demanda de usuarios que llevan tres años (desde que en 2014 apareció el iPhone 6) esperando un smartphone con el logotipo de la manzana mordida que sea completamente nuevo. Y la llegada de ese iPhone 8 encajará en ese ciclo de renovación de terminales en torno a 31 meses para quienes hayan pasado por caja desde fechas próximas a marzo de 2015… si la estadística no falla.

Si además se hace coincidir ese ciclo de renovación con la llegada de un terminal que consigue introducir esa innovación que para muchos no ha acompañado al iPhone 7 (a pesar del nombre, a pesar de la doble cámara del modelo Plus) Apple habrá sabido aprovechar esa ampliación del periodo de sustitución de terminales y demostrará haber tenido más suerte con su “superciclo” a diferencia de otras marcas, como Samsung, su principal competidor, que insiste en renovar cada año su terminal de referencia, mientras esperamos con ansia la presentación en el MWC del Galaxy S8, auténtica tabla de salvación este año para la marca surcoreana tras la retirada del mercado de su phablet Galaxy Note 7.

 

 

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