Primero regresó el vinilo, ahora vuelve la cinta de cassette

cassette

El eterno retorno. Tecnologías del pasado que no terminan de marcharse. Pasan al olvido temporalmente cuando son superadas por el avance que marchita formatos, soportes y dispositivos pero pasados unos cuantos lustros regresan con inusitada fuerza aunque sea en determinados nichos. Ahora le toca a la cinta de cassette.

El vídeo mató a la estrella de la radio, como cantaban The Buggles, y por el camino se quedaron los discos de pizarra, las radios de válvulas, la cinta de ocho pistas, el láser disc, el vinilo, el compact disc, la cinta de vídeo, la de cassette… ah, no que esta vuelve, como su hermano de plástico, el vinilo, que lleva ya unos años disfrutando de su revival.

Un informe de BuzzAngle expone que en la industria musical estadounidense no solo no han desaparecido las cintas de cassette sino que incluso han aumentado sus ventas un 140 % desde el año pasado. Incluso una fábrica de cassettes  de Missouri afirma que ha tenido más facturación durante 2014 que nunca antes en su historia… y lleva en funcionamiento desde 1969.

Lo cierto es que se trata de tiradas muy limitadas y que son objeto de demanda de un nicho de mercado reducido, pero la tendencia se incrementa incluso a pesar de la omnipresencia de las plataformas de streaming y demás formas de consumo musical intangible, separado del soporte físico vinculado a una obra artística.

Una de las ventajas, curiosamente, del formato cassette es que resulta mucho más barato ($2/unidad) que el vinilo además de más rápido de producir en pequeñas cantidades. Una tirada de discos de vinilo puede requerir de hasta 6 meses de tiempo para estar disponible mientras que una cinta de cassette puede grabarse en un pequeño estudio doméstico en apenas unos minutos. Por no hablar de que si una tirada de vinilos, por reducida que sea, no se vende por completo se genera un problema con el stock mientras que las cassettes grabadas y no vendidas pueden volver a grabarse con otro contenido sin mayor dificultad.

Resulta evidente que determinados aspectos retro, vinculados a la estética vintage o al estilo hipster, pueden reforzar el consumo de este tipo de productos, pero tampoco descartemos el simple interés por algo que para muchos es completamente nuevo y que para otros simplemente aviva la nostalgia… o el deseo de tangibilidad de la música, desaparecido con el MP3.

 

 

 

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